Ad ignorantiam

Se afirma que algo es verdadero porque no se puede demostrar que sea falso (o viceversa), invirtiendo la obligación de probar o la carga de la prueba en quien la refuta y no en quien la propone.

Generalización

Se llega a una conclusión general basada en evidencia insuficiente o en una muestra demasiado pequeña de ejemplos, convirtiendo casos aislados en “normas generales”.

Petición de Principio

La conclusión de un argumento se usa como su propia premisa. Es decir, se da por probada una afirmación con el mismo argumento que se supone que debe demostrar.

Autoridad

Se recurre a una figura famosa, poderosa o “experta” para justificar un argumento, aunque esa persona no sea una autoridad en ese tema específico o las “pruebas” se limiten a la simple popularidad de una figura y no a su propia lógica.

Pendiente Resbaladiza

Asume que una acción inicial inevitablemente conducirá a una serie de consecuencias negativas, como si se tratara de un “efecto dominó”, sin mostrar evidencia clara de esa relación causal.

Falso dilema

Presenta una situación como si solo hubiera dos opciones, cuando en realidad existen muchas más posibilidades. Se limita el debate, imponiendo una elección donde se omiten otras variables, obligando a decidir entre dos opciones, ambas perjudiciales.

Falsa causa

Se asume que un evento es la causa de otro solo porque ocurre después del primero, sin que haya una conexión lógica o probada.

Ad Hominem

Una falacia ad hominem: atacar a la persona en lugar de sus argumentos

Enredados

Al igual que nuestros personajes en el Bosque de las Almas Perdidas, nuestras mentes también pueden llevarnos por caminos engañosos. Es hora de convertirnos en exploradores de nuestro propio “laberinto mental” y descubrir los atajos, trampas y patrones que habitan nuestro pensamiento.

El desafío

Los desafíos virales parten de falacias y sesgos cognitivos ¿Te atreves a enfrentarlos o prefieres ser más racional?

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